Como ya vimos, en uno de nuestro post previo, existen ciertas limitaciones a la libre disposición de la herencia. Y es que en España existen distintos sistemas de sucesión a la herencia, en concreto siete.
Cuando no se disponga por testamento los herederos, el derecho civil común defiere la herencia en el siguiente orden:
- Hijos
- Padres
- En ambos casos anteriores con la concurrencia del cónyuge en usufructo de un tercio en proporción de un tercio o la mitad de la herencia en usufructo, respectivamente.
- Al viudo o viuda.
- A los parientes del difunto.
- Al Estado.
En el supuesto de la sucesión intestada a favor de los parientes, sólo herederán los parientes que estén en el cuadro de cuarto grado (los primos carnales). Nunca se extiende más allá del cuarto grado el derecho a heredar de manera abintestato.
Los derechos forales disponen ciertas especificaciones sobre la disposición mortis causa. Ya que, aparte de la posibilidad de que hereden los descendientes, ascendientes, viudo/a y otros parientes, reconocen la posibilidad de heredar a la Comunidad Autónoma de su territorio, e incluso a cierta institución, atendiendo a la forma y los términos en las normas reguladoras.